La acera del Louvre

La acera de la calle Prado entre Neptuno y Rafael se hizo muy célebre durante el siglo XVII, porque allí se reunían jóvenes de ideales independentistas. Por estas famosas tertulias patrióticas se les comenzó a llamar los jóvenes de La Acera del Louvre.
En 1866 se protagonizó en La Acera del Louvre un encuentro entre españoles y criollos cuando unos comerciantes peninsulares ofendieron la memoria del científico cubano Ramón Zambrana. También se cuenta que el capitán español don Nicolás Estévanez, al escuchar los disparos por el fusilamiento de los ocho inocentes estudiantes de medicina, el 27 de noviembre de 1871, rompió su espada, renunció a la carrera militar y dijo: “Antes que la patria están la humanidad y la justicia”. Ocho años más tarde, el 26 de abril de 1879, en los altos del café El Louvre, José Martí pronunció el discurso “Honrar honra”, en ocasión de un homenaje al doctor Adolfo Márquez Sterling, organizado por el Partido Liberal.”
En honor a don Nicolás Estévanez y a los jóvenes de La Acera del Louvre se les dedicó tarjas en conmemoración a los sucesos protagonizados.

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